Categoría: Gestión Emocional

Recursos para el buen carácter

 

Lo que podemos considerar un buen carácter es un carácter con muchos recursos íntimos, con capacidades que nos ponen en condiciones favorables para alcanzar tanto la felicidad como la dignidad, nos permiten elegir las metas adecuadas y soportar el esfuerzo en su conquista, nos impulsan a recuperarnos de los fracasos, a resolver los problemas, a valorar las cosas adecuadamente.

Estos recursos pueden ser psicológicos, morales, hábitos adquiridos…

En un mundo cambiante, globalizado y veloz tenemos que educar las capacidades personales para enfrentarse con situaciones imprevisibles. Como no podemos proporcionar a nuestros hijos o a nuestros alumnos la respuesta a problemas que no conocemos, sólo podemos fomentar esa capacidad para analizarlos y resolverlos cuando les lleguen.

“La felicidad es el resultado de vivir ejercitando los grandes recursos personales, de la misma manera
que escribir bien es el resultado de desplegar los talentos literarios”.

José Antonio Marina.

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¿Cómo puedo influir en MÍ?

Tres preguntas clave

¿Cómo puedo influir sobre mis deseos?

¿Cómo puedo influir sobre los incentivos?

¿Cómo puedo influir sobre los factores que facilitan la decisión?

¿Cuál es la función de las emociones para una vida ecológica?

Estrechamente relacionadas con la motivación están las emociones y los sentimientos.

Los expertos nos dicen que las emociones son universales y básicas. El dolor, el placer, el miedo, la furia, la alegría, la tristeza, la sorpresa, el asco… Sobre ellas se construyen sentimientos variados que en cada cultura se han modulado de diferentes maneras.

Sentimientos y emociones nos dicen cuál es el estado de nuestro organismo, cómo están nuestros deseos y nuestras motivaciones en su choque con la realidad. Si se están cumpliendo experimento satisfacción y si no se cumplen, decepción. Si pierdo el objeto de mis deseos siento tristeza y si la pérdida es definitiva puedo verme invadido por la desesperanza. El miedo me advierte de la presencia de un peligro. La furia de un obstáculo o agresión.

Así, cada emoción dejada a sí misma provoca un sentimiento según hayan sido las experiencias anteriores; y cada sentimiento despierta un deseo que impulsa a una determinada acción:

  • El miedo a huir.
  • La tristeza a recluirme y llorar.
  • La alegría a saltar.
  • La ira a acometer.

Las emociones están orientadas a la acción y, frente a un acontecimiento inesperado, fortalecen y animan a un cambio alterando las prioridades que tenemos.

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